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Texto: Ana Bonelli Zapata / Fotos: Gentileza Escuela de Educación Estética N°1

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Estampas de grabados con dos
siglos de historia llegan a los barrios.

 

Debemos valorar adecuadamente el impacto que el grabado tiene en la industria editorial, la forma en que revitaliza el arte político y la manera en que enriquece el lenguaje de los artistas. Abre vías de experimentación, permite llegar al gran público, logra sobresaltar de un modo inédito la conciencia social”.
Silvia Dolinko, en Arte plural.
El grabado entre la tradición y  la experimentación, 1955-1973. Ed. Edhasa, 2012.

Esta mitad de año ha llegado con la oportunidad de acceder y mirar estampas de grabados de importantes colecciones públicas y privadas, que nos sugieren alternativas para mirar el presente.

Hasta fin de julio el Museo Casa Carnacini (1) exhibió “Los caminos del grabado”, una muestra colectiva de estampas contemporáneas prestadas de la colección Mauricio Nizzero. Las paredes se llenaron de grabados que posibilitaron a los vecinos mirar la diversidad de técnicas, papeles y tintas de este medio. Entre las obras expuestas se colocaron las reimpresiones de grabados de Ceferino Carnacini sobre vistas de V. Ballester.

Los grabados se multiplican, provenientes de épocas lejanas hasta nuestros días. Esto sucede en la muestra “200 años de grabado en la Argentina”, ubicada en el edificio histórico del Museo de Arte del Tigre (2), conmemorando el Bicentenario de la Independencia y exhibiendo una historia del arte en imágenes  del grabado. La selección establecida proviene de las colecciones de estampas del Museo Histórico Nacional, el Museo Nacional del Grabado y el Museo Nacional de Bellas Artes. Son imágenes que soportaron el tiempo, demostrando el interés y preocupación de grabadores argentinos al establecer vistas, parodias y denuncias de época.

El largo recorrido se origina con el uso de la técnica litográfica en el país por César Hipólito Bacle; pasando por las estampas de corte político de los Artistas del Pueblo (Facio Hebequer, Vigo, Bellocq); y las imágenes de carácter fantástico y religioso de V. Delhez. Resaltan las reproducciones litográficas de obras tempranas del joven E. Pettoruti, quien elige las fuerzas centrífugas del movimiento futurista para encarar una composición vanguardista.

Por último, en la sede Muntref de Caseros (3),  se exhibe “Goya, el sueño de un genio.”  La muestra contempla más de 140 estampas pertenecientes a tres colecciones diferentes (Museo Lázaro Galdiano de Madrid, Museo Castagnino de Rosario y Museo Nacional de Bellas Artes), bajo los cuidados de conservación adecuados (salas iluminadas con luz tenue amarillenta y control de humedad). Nos encontramos aquí con un potente momento creativo y experimental del genial Francisco de Goya y Lucientes con la técnica del grabado, artista que supo desempeñarse brillantemente dentro de la pintura y el dibujo, y ocupó cargos culturales de jerarquía.
Completan la muestra un álbum de estampas original (2da Edición), una prueba de estado, y la estampa “El prisionero” (una serie de tres imágenes que por primera vez se exhibe en el país). En las cinco series de grabados expuestas persiste una crítica de época muy personal de Goya, un impulso visual por insinuar, a través de metáforas representadas por animales y situaciones carnavalescas, un mensaje trágico y moralizante. No fueron ajenos a estas críticas e ironías personajes de la iglesia, los políticos y la clase burguesa.

En la serie “Caprichos” (1799), Goya experimenta con el uso simultáneo de aguafuerte y aguatinta para generar un delicado uso de los grises, sin menospreciar la empuñadura del buril para crear líneas suaves que simulan ser dibujo. De su viaje a Zaragoza, dos años después de la invasión de Napoleón a España, se desprende la serie “Desastres de la guerra” (1810-15). Toda esta serie se enmarca en el enfrentamiento del hombre contra sí mismo, donde la muerte y la violencia acosan cual fantasmas las escenas representadas. Las situaciones son de una objetividad absoluta hacia españoles y franceses. Aquí, tanto unos como otros, mataron para sobrevivir.

Las tres series restantes, “Disparates”, “Tauromaquia” y “Toros de Burdeos”, se acercan a lo popular, a la vida cotidiana del español de posguerra, siempre azotado por la miseria y la desazón. Son sus últimas series producidas, ya en edad avanzada, con la técnica de la litografía (grabado sobre piedra que brinda calidad al dibujo y puede ser reimpreso serialmente).

De gran valor para estudiantes y artistas, pero sobre todo para la comunidad en general, estas muestras nos permiten mirar con detenimiento una técnica que no pierde vigencia en el presente. Y esta vez no es necesario viajar a la capital, porque las grandes colecciones de grabados de Museos se multiplican y circulan por nuestro conurbano.

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(1) Museo Casa Carnacini, calle Pueyrredón 2720, V. Ballester. | Entrada gratuita, facebook: casacarnacini
(2) Museo Arte Tigre, calle Paseo Victoria 972, Tigre. Entrada $40, facebook: museoartetigre
(3) Muntref Artes Visuales, calle Valentín Gómez 4838, Caseros. Entrada gratuita, facebook: muntref

Imágenes, cortesía de Museos.
(1) Emilio Petorutti, “Armonía - Movimiento Spazio”, litografía color, (1914)
(2) Francisco Goya y Lucientes, detalle de “Ni más ni menos” n° 41, aguafuerte, serie “Caprichos” (1799)
(3) Francisco Goya y Lucientes, “Y son fieras” n° 05, aguafuerte, serie “Desastres de la guerra” (1892)