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ESCENA SEGUNDA

LA VOZ DE ANGEL (tranquila) - Silvia. Sé que estas ahí. Contestame. Te oí, ¿sabes? Contestame. Vamos, contestame.
SILVIA: (A su madre, con un soplo) - Contestale vos…
AGATA (susurrando) -  No me llama a mí.
LA VOZ DE ANGEL  (Siempre tranquila) – Pía, ¿sos vos, Pía? Yo las oigo perfectamente. Por más que caminen descalzas. ¡Pía! ¡Silvia! (Un largo silencio, ahora su voz se torna ligeramente excitada) ¡Pía! ¡Silvia! ¡Pía! ¡Silvia! ¡Pía!
PIA (Entrando, y susurrando con angustia) - ¡No puedo oírlo más! Basta ya, podría resultar peligroso.  Arrojémosle la cuerda, y terminemos de una vez.
AGATA – Arrojásela vos.
PIA – Yo tengo miedo. Está furioso, enloquecido. Tengo miedo.
LA VOZ DE ANGEL  - ¡Pía! ¡Silvia!
PIA  - ¡No puedo escuchar que me llame así!
AGATA - ¿Para qué viniste? Ya te dije que te quedes en tu cuarto, desde allá no oís nada.
PIA – Si se oye, desde cualquier rincón se oye. También se oye desde la ruta, si pasa alguien, lo oye sin ninguna duda.

Fragmento de la obra de teatro Delito en la isla de las cabras, de Ugo Betti

Ugo Betti nació el 4 de Febrero de 1892 en Camerino, Italia.  Juez y dramaturgo italiano.
Escribió poemas, novelas, relatos breves, y 27 obras teatrales, entre ellas, El Ama, El diluvio, Corrupción en el palacio de Justicia, Marido y mujer, Lucha hasta el alba, Tierra quemada, La fugitiva. Murió el 9 de julio de 1953 en Roma (Italia).