#20 Marta Riveros

Directora de teatro y actriz / Nació el 8 de junio de 1949 - Vecina de Villa Ballester

Texto: Silvia Oleksikiw / Fotos: Sergio Salgado

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“El teatro es una luna de miel con los sentidos”

     “¡Ayyy mamita, que difícil!” es su exclamación ante la pregunta ¿cómo te definirías?.  Marta Riveros, o Marta García de Riveros, actriz y directora de teatro, se define como una  artista que busca lo sensible. “Me gusta transmitir, emocionar. Soy directora, que es lo que más me gusta hacer en este momento. Agradezco haber sido actriz porque yo necesito sentir el escenario. Dirijo a partir de esa sensación de estar en la escena. Cuando algo se traba, le pongo el cuerpo literalmente y se resuelve. Creo que soy intuitiva, aunque no me gusta dejarme llevar por el instinto únicamente, creo que la intuición debe  sostenerse por otro lado también”

Marta trabajaba como empleada administrativa en la fábrica de máquinas de tejer Knittax, hasta que a los 21 años le ofrecieron ser modelo de pasarela y lucir las prendas que se tejían con esas máquinas. Coqueteaba ya con la actuación, el modelaje le permitía cierta transformación y mucha libertad. Entre pasarela y publicidades Marta sigue trabajando hasta que nace su primer hijo y se dedica más de lleno a la maternidad.

Marta tiene tres hijos, Ignacio, escenógrafo e iluminador de teatro (ver Serpiente Amarilla N° 10), Mariano, músico y profesor de música, y Ana, actriz y productora teatral. “Todos mis hijos son artistas. De alguna forma los hice participar mucho en mis cosas en el teatro. Eso me encanta, porque aparte me gusta mucho la impronta de sus trabajos”.

En el ’83, con el comienzo de la democracia y a los 33 años, Marta, sin saber bien de que se trataba el teatro, empieza a estudiar actuación con la profesora Malena Lasala, actriz, directora y también profesora de filosofía.“Era una tipa bárbara, sus clases eran maravillosas. Fue un gran descubrimiento, el encuentro con el otro, el acercamiento. Una luna de miel con los sentidos”  Después de tres años, Marta sigue sus estudios con Luis Agustoni. “Si bien ahora en la distancia veo que no es el perfil de teatro que a mí me convoca ahora, la realidad es que se laburaba mucho en sus clases. Realmente fue muy bueno

Su primer trabajo como actriz fue un pequeño papel en el Hamlet que Agustoni dirigía. “Un día me llama por teléfono y me dice que mi compañera  se enfermó y que mañana yo tenía que hacer el papel de la reina. Yo estaba aterrada, no sabía el texto, me tuve que poner a estudiar como loca de un día para el otro, y mi memoria nunca fue la mejor. Mis compañeros de elenco estaban muy preocupados porque yo tenía que hacer un toro, pero Agustoni dijo “¡Va!”, y fue. Y salió muy bien, por suerte” 

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Marta llevaba más de 6 años de estudios de actuación, tres obras como actriz y empezaba  a sentir el bicho de la dirección. Se anota, entonces, en el Taller de Dirección que daba Alberto Felix Alberto. En plena voracidad teatral, viendo las obras La Pestilería y Tango Varsoviano, descubre a Felix Alberto y a su mítico Teatro del Sur, un pequeño teatro de la calle Venezuela en el barrio de Monserrat. “Cuando vi esas obras, quedé deslumbrada. Y pensé: Esto quiero para mí. Y también: Yo nunca voy a poder estar ahí. Era inalcanzable. Un tiempo después, un día abro el diario y veo el anuncio de su taller de Dirección, ¡me mandé de cabeza! Ya en la primera clase sentí que él me traducía en lo que yo sentía y pensaba, y quería, del teatro” 

Alberto rápidamente la invita a sumarse a su equipo de trabajo como asistente y en poco tiempo más Marta ya formaba parte del elenco, en el papel de la Diva en Tango Varsoviano reemplazando a la actriz que la interpretaba cuando esta abandona el elenco. Marta seguía estudiando Dirección pero ahora desde la aplicación de conceptos directamente sobre su actriz. “Para mí era un aprendizaje contínuo, en los ensayos, en los pasillos, las charlas en las cenas. Fue muy importante en mi vida, también fue muy duro, pero me encantó

Tango Varsoviano (1991-94), La pasajera (1995-98), Lulú ha desaparecido (1996), Hamlet del suburbio (1998), Lulú, de F. Wedekin (1997/98 en el Teatro Municipal General San Martín), El hombre que nunca existió (2006), de Manuel Martínez, fueron las obras en las que Marta actúo bajo la dirección de Alberto y con las que viajaron a importantes festivales internacionales: Inroad the Americas (Miami), Aarhus Festival de Dinamarca; Festival Internacional de Teatro Hispano (Nueva York), Adelaide Festival Center (Australia), entre otros. “Llegué a hacer 6 obras a la vez, salía de una sala y entraba en otra, estaba desde la mañana a la noche, salían giras, festivales, contratos de trabajo. Fue intenso”

Marta también actúo en Cine, en las películas Potestad (2001) de Luis César D' Angiolillo,

Adán y Eva Todavía (2003) de Iván Ávila Dueñas, premiado en el Festival de cine Independiente de Guadalajara, Cordero de Dios (2008), de Lucia Cedrón y  Las Manos (2006), la última película de Alejandro Doria, ganadora del Premio Goya a mejor película hispana, y varios cortos independientes. “El cine es bellísimo, pero salvo por el hecho de que después podes verte actuando, prefiero el teatro. ¿Ganas de actuar otra vez? Por momentos sí, pero de algo que me enamore mucho. Últimamente me sucede que estoy más vulnerable. Estreno y me siento rara, nerviosa: me digo: hice una obra, dije cosas, ¿qué hice?

Como una gran caja de estímulos a la que recurre instintivamente cuando está dirigiendo o pensando un nuevo proyecto, Marta vuelve a sus acopios: cuadernos, pequeños escritos, recortes de revistas, imágenes, objetos. lo inútil tiene carácter (o destino) de sagrado, diría Mauricio Kartún: así que eso que parecía no servir para nada, eso sin ningún destino inmediato y útil; y todo lo visto, escuchado, leído, todo lo sentido, los cuadros, la fotografía, eso que Marta dice haber “chupeteado” durante toda su vida, todo eso aparece entero o deformado, mutado o casi invisible, de a pedazos, ensamblado, cuando dirige.

Sus trabajos tienen un componente de gran plasticidad nacido de la interpretación sensible de los textos que elige para trabajar. Marta trabaja la escena como un lienzo o una escultura donde la imagen tiene gran peso emotivo y sensorial, sumado a la paleta de colores, la luz y la expresividad austera del actor. “Todo eso me puede, me fascina. La imagen me emociona muchísimo. Me encanta el trabajo de las diferentes disciplinas en una puesta en escena de una obra de teatro: que cada una tenga su presencia, simple, cuidada, pensada. Escenografía, luz, vestuario, la música… lo veo como una obra plástica que transmite emoción

Su primera dirección fue en el año 1999 con la obra La más fuerte, de August Strindberg, en el Centro Cultural Espacios, haciendo luego temporada en Capital Federal en el (ahora ex) teatro La Carbonera, en San Telmo. En el elenco trabajó con amigos: Ruth Dobel  y Armenia Martínez en los papeles principales, y Ana Riveros y Evangelina Tedesco alterando en el mismo personaje. “La obra son dos personajes únicamente, en realidad hay un tercero muy pequeño que apenas entraba y salía de escena y que yo me permití agrandarlo y ponerle historia también a esa tercera mujer. ¡Y  me encantó! Funcionó muy bien”. Esta obra recibió una mención especial por su dirección y actuaciones en la Semana de Teatro Regional.

En el 2004, funda el grupo Despierta, Lirón! y estrena Las criadas, de Jean Genet, en el Espacio Ecléctico, también en San Telmo, nuevamente con Ruth Dobel como la Señora, y Camila Mac Lennan y quien escribe, en los personajes de las sirvientas que intentan matar a su patrona.

La Joven casadera, de Eugene Ionesco, que Marta y equipo estrenaron en el 2010 fue un proyecto que derivado involuntariamente del Taller de Producción de Espectáculos que Marta dio en Biblioteca Popular Fray Mocho, de Villa Ballester, haciendo funciones en esa (ex) sala. “Yo propuse trabajar ese obra en el taller y cuando estábamos terminándolo los alumnos empezaron ¿Por qué no la hacemos?. Y, bueno, la hicimos. Yo nunca había trabajado un texto con cierto humor. La obra quedó hermosa, chiquita pero muy potente”  El elenco estaba formado por Mariana Liria Mazzeo, Luis Gómez, y Joaquín Diaz Urquiza, más tarde reemplazado por Martin Ribot.

En el año 2016 Marta fue convocada por la Comedia de la Provincia de Buenos Aires para dirigir la obra corta Prueba de Amor, de Roberto Arlt, en el espectáculo Arltx3, una puesta por partida triple de ese autor.  “Fue todo un aprendizaje para mí. Trabajar en un teatro oficial como directora, ensayar en dos meses, audicionar al elenco, equivocarme, plantear un reemplazo. Pero me gustó mucho como quedó ese trabajo. La escenografía la hizo Luciana Castro y el vestuario Marcos Di Liscia, dos jóvenes enormes, muy talentosos de acá, de Ballester, que se presentaron al concurso y quedaron elegidos

Como directora elige trabajar los grandes autores, como se desprende de sus estrenos. “Me engancho con un autor y empiezo a vivir con él en un enamoramiento total. Quiero saberlo todo de él, saber como hace, como vive, desde donde escribe

Este año 2017 la encuentra estrenando Aldea Prevert, un proyecto personal surgido de su gusto por la obra de Jacques Prevert. Marta convocó a artistas del barrio de diferentes disciplinas a trabajar en la puesta en escena de algunos de los poemas del autor, elegidos previamente por ella. Así Omar Alvarez, titiritero, liliana tasso, bailarina y coreógrafa, Evangelina Tedesco, directora de teatro, los actores Jesica García, Valentín Pizzorno y Rodrigo Martini, junto a Marcos Di Liscia, Luciana Castro y la artista plástica Niki Engelhardt en Vestuario, Escenografía y Arte respectivamente, bajo la Puesta en Escena y Dirección General de Marta, unieron sus propuestas en un espectáculo donde las palabras están traducidas en imágenes y exploradas plásticamente.

Para Marta, la creación del Consejo Provincial de Teatro Independiente en su momento, allá por el 2010, permitió verse y conocerse entre creadores de la zona. “Me encanta trabajar en el barrio. No me asusta la capital, pero me cansó bastante. Aparte empezaron a suceder cosas muy grosas en la región. Me encanta que el vecino descubra lo que se hace en el barrio. Lo que si falta es que ese vecino entienda que los actores y directores del barrio trabajan de forma profesional. Me gusta sumarme, es una experiencia tranquila y serena en la que yo me siento muy cómoda

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